El tercer sector se ha consolidado como uno de los principales actores en la economía global. Se trata de un sector que engloba a organizaciones sin fines de lucro, fundaciones y asociaciones, que tienen como objetivo principal la consecución del bien común y la satisfacción de las necesidades sociales.

En el año 2020, el Tercer Sector contó con más de 500.000 personas trabajadoras en nuestro país y su peso alcanza el 1.41% del PIB nacional (el Tercer Sector ingresó en 2020 15.764 millones de euros)

El tercer sector desempeña un papel fundamental en la promoción del desarrollo sostenible y la responsabilidad social. Las organizaciones sin fines de lucro son agentes clave en la lucha contra la pobreza y la exclusión social, la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente.

Además, el tercer sector es un espacio de innovación social y de colaboración entre diferentes actores. Las organizaciones sin fines de lucro trabajan en estrecha colaboración con empresas, administraciones públicas y ciudadanos para desarrollar soluciones sostenibles a los retos sociales y ambientales.

En este sentido, es importante destacar el papel que juegan las empresas en la colaboración con el tercer sector. Las empresas pueden contribuir al desarrollo sostenible y a la responsabilidad social a través de la colaboración con organizaciones sin fines de lucro.

Una de las formas más efectivas de colaboración entre empresas y tercer sector es el voluntariado corporativo. Esta modalidad de colaboración permite a los empleados de las empresas participar en proyectos sociales y medioambientales, contribuyendo así a mejorar su entorno y a desarrollar su responsabilidad social.

Otra forma de colaboración entre empresas y tercer sector es la donación de recursos. Las empresas pueden colaborar con organizaciones sin fines de lucro mediante la donación de recursos materiales o financieros, lo que les permite contribuir a la consecución de los objetivos sociales y medioambientales de estas organizaciones.

Además, la colaboración entre empresas y tercer sector puede ser beneficiosa para ambas partes. Las empresas pueden mejorar su reputación y su relación con la sociedad y el medio ambiente, mientras que las organizaciones sin fines de lucro pueden acceder a recursos y conocimientos especializados que les permitan desarrollar sus proyectos con mayor eficiencia.

En definitiva, el tercer sector es un actor clave en la promoción del desarrollo sostenible y la responsabilidad social. Las organizaciones sin fines de lucro son agentes fundamentales en la lucha contra la pobreza y la exclusión social, la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente.

Además, la colaboración entre empresas y tercer sector puede ser una herramienta eficaz para el logro de objetivos comunes en materia de desarrollo sostenible y responsabilidad social. La colaboración entre diferentes actores es fundamental para la construcción de un mundo más justo y equitativo para todos.

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